Martes 29 de Octubre de 2019
"TUVE MIS DÍAS DE DECIR RENUNCIO A LAS LEONAS"

Belén Succi:
Belén Succi: "No sabía si seguir jugando o no, estuve muy mal después de Río", contó.
Se perdió Londres 2012 al quedar embarazada. Enfrentó las críticas y volvió, en medio de conflictos internos y crisis dirigencial. Después de Río 2016 pensó en el retiro, pero siguió y en Lima ganó un oro que se demoró 12 años: “Es una medalla de todos los que trataron de mantener en lo más alto a Las Leonas todo este tiempo”.

Belén Succi levanta los brazos. Sus compañeras de Las Leonas están arrodilladas y le hacen reverencias, una y otra vez. Es 7 de diciembre de 2014 y está en Mendoza, donde el seleccionado argentino de hockey sobre césped acaba de ganar por sexta vez el Champions Trophy.

El tiempo se había encargado de curar las heridas. Dos años ya habían pasado del último título, el mismo tiempo que había transcurrido desde el nacimiento de Bautista, el hijo de la arquera y el "responsable" de que que una pieza clave del equipo no estuviera en los Juegos de Londres 2012, donde Argentina estuvo tan cerca de su primer oro olímpico.

"Volví con un equipo que había jugado una final olímpica y era un equipo increíble. Más allá de todo lo que había pasado conmigo, éramos adultas. Uno sabe separar y ser compañera y me recibieron bien al volver", cuenta ahora, con 34 años, mientras Bautista juega en su habitación.

Su regreso a Las Leonas se produjo en 2013. Antes de que Bautista cumpliera el año, ella ya estaba defendiendo el arco de Las Leonas que ganaban una nueva Copa Panamericana. "A los 15 días de parir ya estaba en el gimnasio. El cuerpo solo te pide. Volví primero en el club y cuando surgió la posibilidad de las Leonas lo charlé mucho con el papá y con mi familia para buscar esa contención. Y todos estaban dispuestos a darme una mano", recuerda.

"Me llevó un tiempo volver a mi cuerpo. Había subido muchísimo de peso y a los cuatro meses y medio dejé de amamantar. Tenía que ponerme a punto muy rápido. Tenía que jugar y pesaba bastante. No me sentía cómoda tampoco", agrega. Eso no le quitó seguridad en el arco: "Como que volvés y sentís que estás en el mejor momento pero no. Me ha costado dos años volver físicamente a estar bien".

Sin embargo, la ilusión que le generaba ese equipo empezó a astillarse. En 2014, después del Mundial de La Haya en el que Carlos Retegui dirigió tanto al seleccionado femenino como al masculino, los problemas dirigenciales en una Confederación Argentina de Hockey en ese momento conducida por Aníbal Fernández y los cambios continuos de entrenador provocaron renuncias de jugadoras muy importantes.

El primer nombre de esa lista lo anotó Rosario Luchetti y enseguida se agregaron los de Silvina D'Elía, Carla Rebecchi, Mariela Scarone y Daniela Sruoga, mientras el Chapa Retegui era elegido como head coach, un puesto que no llegó a ocupar. Es que en medio de esas renuncias masivas, la CAH se reunió con el grupo de jugadoras -incluida Luciana Aymar, quien meditaba el retiro que llegaría un año después- y dio marcha atrás.

"De repente pasaron muchas cosas: cambios de técnicos, renuncias... Y yo volvía a mi casa con un nene de un año y decía '¿qué hago?'. Había vuelto para disfrutar, para una segunda oportunidad, con una energía renovada después de estar nueve meses afuera en los que abrí mi cabeza porque salí a trabajar. Había muchos problemas y yo tenía que volver a mi casa con un sonrisa. Por eso, tuve mis días de decir 'no vengo más, renuncio y me quedo en mi casa', mis momentos de querer decir basta", confiesa.

Apostó y se quedó y meses después ganó aquel Champions Trophy de Mendoza. "La pasión y Las Leonas hacen que quieras sacar al equipo adelante. Y eso te va renovando. Todo el tiempo nos desafiamos a nosotras mismas y eso te tira", agrega.

Los años pasaron y se tomó revancha de aquellos Juegos Olímpicos perdidos cuando fue a Río, en 2016. Sin embargo, el resultado deportivo -Argentina, que había tenido cinco entrenadores en esos cuatro años, fue eliminada en cuartos de final y no entró a un podio olímpico por primera vez desde Sídney 2000- casi la desmorona.

"Ese día de la derrota con Holanda, salí llorando y Bauti, que estaba ahí, me vio y se puso re mal, empezó a llorar y gritar. No sabía si seguir jugando o no, estaba muy mal y él me vio mal durante un mes. Pero entonces dije 'yo no me voy a retirar así'. Todo el tiempo es un desafío Las Leonas y eso te lleva a querer más. Hasta que no vea de nuevo a Las Leonas ahí arriba, creo que me va a costar dejar", aclara.

Ahora lidera a un grupo muy distinto de aquel. Aunque en Lima no estuvo sola -Luchetti, Rebecchi, D'Elía, Giselle Kañevsky y Noel Barrionuevo formaron parte de ese plantel-, ese oro panamericano tuvo "un significado especial". "Quizás para las que recién empiezan fue 'uh, primer torneo y ganamos', pero para mí que vengo remándola en cada torneo, esa medalla tiene muchos recuerdos, mucho trabajo y muchas cosas vividas previamente. Eso tiene más valor que el haber ganado el Panamericano", focaliza.

Y sigue: "Es una medalla muy especial. No por el oro panamericano, sino por todo lo que representó, todas las que ya no están, todas las que pasaron, los técnicos, todo. Es una medalla de todos los que trataron de mantener a Las Leonas en alto todo este tiempo".

Referente de Las Leonas, profesora de educación física en los ratos libres y mamá de Bautista a tiempo completo, Succi se siente plena y no piensa en el retiro: "Cuando dejé en 2012, no había tomado yo la decisión de levantarme un día y decir 'no quiero ir más a entrenar' o ya no tengo esa pasión. Había sido por un embarazo, no una decisión mía dejar de jugar al hockey. Y aunque fue difícil volver también, ahora después de seis años ya estoy cómoda. Solo el día que me levante y no sienta pasión me voy a ir, porque no podés lidiar contra eso".






Fuente: Clarin


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