Miércoles 14 de Octubre de 2020
"SI LLEGO A TOKIO, SEGURO SERÁ EL ÚLTIMO"

Carla Rebecchi es madre, y por eso el deporte ya no es máxima prioridad. Sin embargo, le dijo a Olé que va a hacer un último esfuerzo: ir a buscar la ansiada dorada, donde cerrará el telón.

Leonas es un nombre, uno que le cabe perfecto a quienes lo representan. La lucha, garra y pasión por el juego, todo reunido en ese nombre, que acompaña y enaltece a las jugadoras del seleccionado femenino adonde quiera que vayan. Cargar con ese título es mucho más que sólo salir a una cancha de hockey. Carla Rebecchi es una leona… 100%. Dejó la actividad, en la que era figura, para ser madre. Y contra todo pronóstico, porque ni ella lo tenía muy en claro, volvió al césped. Con 35 años y como una de las líderes del plantel, la delantera, que enseña a hacer gimnasia por las redes sociales de DirecTV en estos momentos de encierro, le contó a Olé que irá, por última vez, a buscar el oro olímpico.

-¿Cómo llevás la cuarentena?

-La verdad que bien, por suerte, bien. Por momentos se pone un poco más intenso, pero dentro de lo normal. Lo peor es para la nena, que está encerrada y no entiende mucho el no poder salir.

-¿Cómo hacen con tu hija, Vera, que es tan chiquita?

Y… para ella debe ser raro. Es chiquita y todavía no puede expresar con palabras lo que le pasa. Obviamente que debe estar feliz porque tiene a su papá (NdeR: Jorge Lombi, fue goleador del seleccionado masculino) y mamá las 24 horas, jaja. Pero se pone bastante demandante, ella es muy independiente y nos exige.

-¿Con dos años empieza a entender a lo que se dedica la mamá?

-Cada vez entiende más. Cuando vamos a entrenar, ella me ayuda, o si practico adentro. Le digo que voy a entrenar y ya sabe que tiene que ir a buscar las colchonetas, jaja. Yo ejercito junto a Jorge, y ella se pone con nosotros.

-Hace poquito subiste un video esquivando conitos y ella te acompañaba, con un palo chiquito. La lleva bastante bien…

-Sí, a ella ya le tira el palo, pero nunca le impusimos nada. Me ve jugar a mí y también quiere sumarse. A su manera, lo hace.

-¿Fue difícil dejar el hockey sobre césped para abocarte a tu familia y ser madre?

-No me fue tan difícil, porque me cayó la ficha un día. Al principio tenía pensado retirarme, sobre todo después de los Juegos Olímpicos de Rio 2016 (NdeR: Las Leonas terminaron séptimas). Estuve muy triste, me costó mucho anímicamente y fue un golpe muy duro. En ese momento elegí seguir. Pero un día, en las vacaciones, me desperté y fue algo que sentí. Le dije a Jorge, mi esposo: “Me quiero retirar, tomé la decisión”. Como todavía faltaba casi un mes de vacaciones, pensé en que quizá había sido un impulso. Pero no, me di cuenta de que realmente lo quería. Ser madre es algo que había pospuesto demasiado, porque tenía ganas y lo estiraba por seguir mi carrera. Fue muy natural cómo se me dio. Soy una persona que, cuando le viene una decisión así, va por ese camino. Con el embarazo tuve rápidamente la mente ocupada en otra cosa.

-Entonces, cuando decidiste retirarte no sabías si ibas a volver a jugar…

-No, no, para nada. Me acuerdo que me lo preguntaron muchas veces, y yo decía que las puertas no las cerraba. Dependía de un montón de factores, porque después de tener un hijo te pasan un montón de cosas. Tenía que pensar en si quería hacer ese esfuerzo, porque cuestan un poco más las cosas. El tiempo era para mí, y ahora capaz que vuelvo cansada e igual quiero compartir un rato con ella igual. Los viajes son complicados, tener que dejarla, me costó mucho adaptarme.

-¿Elegiste volver con la misma seguridad con la que decidiste dejar?

-Me acuerdo que me llamó mi entrenador para charlar y me dijo de volver. Había un montón de cosas por pensar: cómo íbamos a hacer con la familia, los trabajos, no era fácil. Lo pensé, lo discutimos y supe que tenía que hacer el intento. Siempre me bancaron en la decisión. Soy exigente, necesitaba estar bien y aportar lo mejor para el equipo, si no, yo misma iba a decir que no estaba en condiciones. Hice la prueba y seguí. Pensar en jugar otro Juego Olímpico me motivaba un montón, la posibilidad de una medalla… esas cosas me hicieron querer volver.

-La tristeza de Río 2016 terminó siendo un empujón…

-Un Juego Olímpico es el torneo más lindo que hay. Amo jugar al hockey, es lo que más me gusta, y para mí no hay nada más lindo que ponerse la camiseta de Argentina y tener la posibilidad de ir de vuelta. Sí, todo eso hizo que me dieran aún más ganas de volver.

-¿Por qué creés que Las Leonas nunca pudieron dar la vuelta en los Juegos? Mala suerte, fue psicológico…

-Siempre nos preparamos para dar lo mejor y pelear lo más arriba posible. En Londres 2012 estuvimos muy cerca, en un partido que pudo haber ganado cualquiera (NdeR: perdieron con Holanda por 2-0). Creo que ese día el otro jugó mejor, y ahí está la diferencia. No hay que atribuirlo a la suerte, sino al momento de cada equipo en ese preciso día.

-¿Estas Leonas tienen la misma filosofía y estilo que las de comienzo de siglo?

-La filosofía creo que es la misma, la que se transfiere de generación en generación. Es lo que tratamos de comunicarles las más grandes a las más chicas, y se sucede naturalmente. El estilo siempre va a variar según el plantel. A mí me tocó jugar casi toda mi carrera con Lucha Aymar, y cuando estaba ella, casi todo el juego pasaba por ahí. Pero la entrega y la filosofía, eso no cambió.

-¿Te sentís una líder en eso de transmitir las experiencias?

-Con el tiempo y la experiencia ganás cierta responsabilidad de transmitir… Yo la siento, porque también me la pasaron las más grandes cuando yo era chica. Cuando crecés, te toca ocupar ese rol y transmitir esos valores que tiene el equipo.

-¿Hasta cuándo te gustaría jugar?

-Son decisiones que se ven más en el momento, como pasó la primera vez.

-Con 35 años y después de tu regreso, ¿pesa tener que esperar un año más para los Juegos Olímpicos?

-Sé que la postergación fue la mejor decisión que se pudo haber tomado, porque es una locura lo que está pasando, pero sí. Pensar en que falta casi un año y medio más es duro, porque yo pensaba en que venían estos Juegos, quedaban unos meses más y terminaba todo para mí. Pensaba en volver a retirarme, regresar a mi familia, y que falta tanto tiempo más es duro. Igual, no tengo nada definido.

-¿Y lo que pase en Tokio define algo?

-Si llego a Tokio, eso va a ser lo último. De eso estoy segura, jaja.

-¿Con qué Carla Rebecchi te quedás, la jovencita que se quería comer el mundo o la más experimentada?

-Haría una combinación. La experiencia y la cabeza que tengo ahora con el cuerpo y rapidez de los 20, jaja.


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