Viernes 13 de Noviembre de 2020
LOS JJOO TIENEN UNA DEUDA PENDIENTE CON ELLA

Después del transplante, mi papá siempre me dice que soy su ángel de la guarda,que estamos más unidos que nunca porque él tiene un pedacito de mí y yo a él por completo
Después del transplante, mi papá siempre me dice que soy su ángel de la guarda,que estamos más unidos que nunca porque él tiene un pedacito de mí y yo a él por completo
La jugadora de balonmano de Argentina Joana Bolling se perdió Río 2016 tras donar un riñón a su padre. Ahora tiene la esperanza de poder disputar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

La vida deportiva de Joana Bolling, de 25 años, ha estado intrínsecamente ligada a su familia. Ahora es jugadora de balonmano para la selección argentina y para el Elche, de la Primera División femenina española. Sin embargo, sus primeros pasos no los dio en una pista de balonmano, sino en una cancha de baloncesto.

“Al principio la idea era ser jugadora de basket. Desde los 4 años crecí y me crié en una cancha de basket. En cuanto el basket se fue un poco de mi vida, yo sabía que quería algún deporte que fuera en equipo y se dio en el balonmano”, cuenta Joana Bolling en una entrevista para Tokio 2020.

“A los 15 años conocí el balonmano de cero. Yo no sabía cómo se jugaba. En su momento empecé como un hobby para pasar el tiempo. Bastante rápido me di cuenta de que era lo que quería”, continúa.

Los (no) Juegos Olímpicos de Río 2016

Precisamente tras su primer año entrenando en la selección absoluta argentina, estaban en el horizonte los Juegos Olímpicos de Río 2016. Podía haber sido su primera gran cita con el combinado de su nación, pero realmente ella no se veía con muchas opciones.

“Era mi primer año en la selección absoluta, pero el proceso Olímpico es largo. Generalmente el equipo que logra el boleto es el que se mantiene para ir a los Juegos Olímpicos. Yo no me veía dentro de unos Juegos Olímpicos ni dentro de una lista. En mi cabeza no estaba estar en Río", reconoce.

Sin embargo, el detonante final de no participar en los últimos Juegos Olímpicos no fue su poca experiencia con la selección, ni mucho menos su nivel deportivo. Joana Bolling decidió detener su carrera deportiva por un bien mayor: donar un riñón a su padre.

“No me costó nada tomar la decisión. Lo de mi papá ya venía pasando hacía años y yo sabía que era algo que quería hacer. Todo esto pasó en 2015, sabiendo que al año siguiente eran los Juegos Olímpicos, pero sabía también que era el momento de ayudar a mi papá y estar para él. Esa era mi prioridad. Empecé a averiguar todo lo que necesitaba para ser su donante y en 2016 se dio la oportunidad”, recuerda la extremo izquierdo.

Esta decisión la tomó ella sola, a escondidas de su familia.

“Intenté hacerlo a escondidas porque mi padre no quería saber nada con que yo fuera su donante por el miedo a lo que me pudiera pasar en el futuro, ya que en el momento hay riesgo de rechazo. Yo no tenía esos pensamientos en la cabeza en absoluto. Fui con la decisión sumamente tomada, sin esperar ninguna respuesta de él”, cuenta.

Así, se hizo todos los análisis pertinentes, se informó, y se presentó a su padre como su donante. Nada le iba a hacer cambiar de opinión.

“Después del transplante, mi papá siempre me dice que soy su ángel de la guarda, que estamos más unidos que nunca porque él tiene un pedacito de mí y yo a él por completo”, dice Bolling.

Esta decisión podía haber truncado no solo unos Juegos Olímpicos, sino también su carrera en el balonmano. Pero ella nunca valoró esta opción: “Sinceramente en ese momento no pensaba en el balonmano para nada. Yo creo que es porque en mi cabeza no cabía que las cosas pudieran salir mal. Para mí era recuperarme de una cirugía y volver a entrenar. No me planteé nunca qué podía pasar. Quizás no tenía ese miedo por no haberlo pensado".

En Llíria, Argentina tendrá las chances de acceder a Tokio 2021. Allí se verá las caras con España, Suecia y Senegal. Esta será la gran oportunidad para que Bolling viva por fin sus primeros Juegos Olímpicos, aunque ni siquiera se lo imagina. “Ni hablar. No puedo ni pensarlo. Se me pone la piel de gallina. Es el sueño de mi vida. Sería el mayor objetivo cumplido por lejos. Estar en una Villa Olímpica para mí sería lo mejor”, remarca.

Pase lo que pase en Llíria, lo que está claro es que, después de no poder acudir a Río 2016, el destino le debe el sueño cumplido de disputar unos Juegos Olímpicos.


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